19 enero 2010

LA FALTA DE COMPROMISO

Cuando una pareja decide tomar la gran decisión de unirse y vivir bajo un mismo techo, en el momento todo es alegría, emoción, ilusión, todas las expectativas que se pone en ese momento y comenzamos a imaginarnos desayunar juntos, comprar juntos, comer juntos, disfrutar de quedarse en la cama horas y horas, sin tener que dar cuentas a nadie sino a nosotros mismos, es maravilloso.

Pero son muy pocos los que toman en cuenta la gran responsabilidad que conlleva el convivir. No todos y creo que siempre tendemos a descartar las cosas negativas de nuestra pareja, aquellas cosas que nos podrían molestar y muchas cosas que desconocemos y las observamos en el día a día.


Al principio pasa, pero con el tiempo, esas cosas “molestas”, que son parte de la verdadera personalidad que podemos al fin palpar en “carne viva”, se nos hace tedioso… hasta odioso… y siempre surgen problemas, porque eso es el matrimonio, un constante aprender de uno y del otro, y ya el ambiente se torna tenso y desagradable.

Lamentablemente, al no estar preparados para estas circunstancias que la viven TODOS los matrimonios, y las nuevas tendencias de que “si no me llevo bien, me divorcio”, en vez de aprender de esas situaciones desagradables, afrontarlas y tomar “el toro por las astas”, directamente se decide divorciar y que el amor ya no es mas.
Las familias o matrimonios de nuestros abuelos, eran duraderos de por vida, que es lo que hace diferente aquellos de los modernos? EL COMPROMISO.
Es cierto que quizá la mujer tenia menos derechos tanto fuera como dentro del matrimonio, pero eso es cultural. La voz cantante la llevaba el hombre y las decisiones pasaba por su mano y no por su esposa, ella debía aceptar con resignación si era algo que no compartía, y pobre de ella si debía rebatir los bríos del marido cuando no le gustaba la comida, o la educación de los niños, o lo que ese dia le haya puesto de muy mal humor. Ella debía callar y aguantar.. Eso ha ayudado a mantener la unidad familiar, pero no hace falta hoy dia ser tan sumisa para que un matrimonio dure mil años. Pero tampoco irse para el otro lado.

Todo es cuestión de valorar la decisión del casamiento, cuando uno decide dar ese paso, tiene que tener conciencia que debe ser para toda la vida, y que la persona que tiene enfrente, tiene defectos, muchos, pero nosotros también!!! Que tanto uno como el otro debe soportarse, pero siempre con amor, la paciencia, en este caso, es una cualidad fundamental que se debe trabajar a diario. El silencio en el momento de mucha tensión y las palabras suaves ayudan a cortar el mal clima, y a una comunicación saludable.
Tu lo eliges a él/ella, y a su vez él/ella te elige a ti, ni uno ni el otro son seres perfectos, no debemos idealizarlos, porque no son dioses y que vendrán momentos turbulentos pero cuando llegan, debemos pensar que es un reto, y que ambos deben afrontarlo con madurez, ya que al superarlo, han subido un escalón de madurez matrimonial, y cada turbulencia que superan, es como ir armando una pirámide, cuanto mas ladrillos van pasando, mas va tomando forma y se afianza, cuanto mas alta la piramide, mas fuerte es esa unión y menos susceptible ante las crisis.

De eso se trata el matrimonio, no de divorciarse al menor grito o divergencia, sino, afrontarla con cariño, hablando, siempre hablando, poniendo voluntad de una y otra parte, y superarlo, el reto es SUPERAR todo momento de crisis, de ahí, surge la madurez y la consolidación del matrimonio y el verdadero valor de vivir juntos , crecer, madurar y envejecer juntos… Acaso no nos asombramos que un matrimonio diga que llevan mas de 20 años juntos? Y que te impide que el tuyo no sea asi eterno, o piensas que ellos que superaron los 20 años de casados, no han tenido momentos críticos? Claro que si, solamente que han tomado este compromiso como una responsabilidad diaria, porque el matrimonio, es como un ser vivo que necesita que lo cuiden y lo mimen todos los días de tu vida..

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